César Palacios en su blog comenta, con el título que lleva la entrada, el decálogo ético publicado hace unos días. Agradecer su difusión pues -entre todos- podemos lograrlo. De su artículo, resalto:
Por suerte para todos, poco a poco estos árboles excepcionales, los seres vivos más viejos del Planeta, son cada vez más admirados. Convertidos en reclamo turístico, desgraciadamente su interés botánico, cultural y ahora también económico no se ha traducido en una protección a ultranza de tan sensibles ejemplares. Todos vamos a verlos, a tocarlos, a abrazarlos, pero muy pocos de estos árboles cuentan con mecanismos reales de control, gestión y uso, con medios materiales, humanos, técnicos y económicos específicos que les mitiguen el paso de los años y la presión de los turistas, de nosotros mismos.




