Luis Mateo Díez y la creatividad del tejo

Es curioso este título de un artículo de Luis Algorri publicado ayer en el digital vozpópuli que hace referencia a la creatividad del tejo y la relación con el último Premio Cervantes. En él se menciona el amor por El Quijote de Luis Mateo Díez y el autor del artículo aprovecha para enlazar con el tejo que aparece mencionado en la citada obra cervantina:

En estas pláticas iban, cuando vieron que, por la quiebra que dos altas montañas hacían, bajaban hasta veinte pastores, todos con pellicos de negra lana vestidos, y coronados con guirnaldas, que, a lo que después pareció, eran cuál de tejo y cuál de ciprés. Entre seis de ellos traían unas andas, cubiertas de mucha diversidad de flores y de ramos, lo cual visto por uno de los cabreros, dijo: “Aquellos que allí vienen son los que traen el cuerpo de Grisóstomo, y el pie de aquella montaña es el lugar donde él mandó que le enterrasen.

(CERVANTES: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, parte I, cap. XIII, 1605)

Poda en Rozadas

Hace un tiempo se llegó a decir que Rozadas era el pueblo con más tejos de toda España. Parece ser que la gente los plantaba para proteger del viento a las casas que se iban a construir. Esta localidad del concejo de Boal está a una altura considerable (584 metros sobre el nivel del mar) y los vientos y las nieblas son frecuentes así que tiene cierta lógica que se hicieran este tipo de plantaciones a modo de muro natural para protegerse de los vientos.

tejos casa El Rubio, primavera 2024. Rozadas. Boal.

tejos podados Rozadas. 2024

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Tejo de Sardeda

Sardeda (Sardea) es un «lugar en la provincia de Oviedo, ayuntamiento de Piloña y feligresía de San Vicente de Cereceda (V.)» como se recoge en el Madoz (pág. 395). En la actualidad la parroquia es Cerecea y la entidad Sardea, como se puede ver en el nomenclátor de sadei; dista unos 13 kilómetros de la capital del concejo y posee 23 habitantes (ine 2022). Llegar al lugar es un paseo por un paisaje hermoso, con casas desperdigadas, bien orientadas y que sugieren tranquilidad; el sonido de los pájaros por esa carretera PI-11 es una compañía agradable, así como las esquilas de las vacas que por allí pastan. Del lugar parte una ruta al Picu Tiegu y al lado de la capilla hay unos bancos en los que se puede descansar contemplando a las gallinas picotear y el suave discurrir de un gato curioso y remolón. Todo invita al sosiego.

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