Tejos de Rozadas, SH 2026

Este lugar de tejos, olvidado por casi todos, es un sitio que tiene muchas singularidades y una de ellas es que en el campo de la iglesia conviven en perfecta alineación cuatro tejos centenarios que aportan al conjunto un valor especial y es el número; de su estado se podrían decir otras cosas, pero ahí siguen disfrutando de ese clima húmedo que tanto les conviene. Todo el pueblo tiene tejos alrededor de las casas, aunque la tónica de los últimos años es a podarlos de manera que su supervivencia está bastante comprometida; tendrán sus razones, pero perder este patrimonio que sus mayores han legado me provoca mucha pena. Es obvio que la sensibilidad hacia estos ejemplares en un lugar con tantos es casi inexistente. Cabe destacar la figura de Félix González Sampedro como valedor de los árboles y -en especial- de los tejos. Tiene plantados varios, uno de ellos el del Conceyu’l Texu que crece a su ritmo y presenta un aspecto hermoso.

Me gusta Rozadas, allí se hizo un Conceyu’l Texu hace unos años y es uno de los lugares dentro del selecto club de los 12 en el que gracias a la labor de muchos y a la sensibilidad del consejero de Cultura, Emilio Marcos Vallaure, se les dió una figura de protección a esos tejos centenarios. Aunque visto el estado de alguno de ellos, casi mejor que no se les concediese nada.

Las fotos tomadas este verano reflejan el conjunto armonioso, aunque los ejemplares tienen la copa bastante rala, hay mucha hiedra en los troncos y algún que otro acebo está insertado en el tronco.

Tejos Rozadas SH 2024

Ya estamos en pleno verano, aunque en Asturias no lo parece, y este año no he tenido tiempo para ir de tejos. La vida, siempre sorprendente, nos lleva por caminos extraños.

En primavera estuve visitando los tejos de Rozadas, con sorpresas desagradables, como la poda de ejemplares centenarios sin que parezca que importe. Hace unos cuantos años, los habitantes de este lugar plantaban tejos para que sirvieran de cierre a las fincas y así proteger a las casas de los vientos que por allí circulan, como nos comentó Félix González Sampedro buen conocedor de las tradiciones de este lugar.

Los tejos del campo de la iglesia (conjunto protegido al ser declarado Sitio Histórico), cuatro hermosos ejemplares, van librando de este tipo de actuaciones. Estos centenarios crecen bien porque el lugar es idóneo, nieblas abundantes y poca actividad en su entorno, así que es de esperar que puedan seguir así unos cientos de años más. Al llegar estaba un perro, muy ladrador y combativo, que impidió que la visita fuese todo lo placentera que cabría desear; supongo que estaba defendiendo su territorio y yo era considerada una invasora más, así que las fotos están realizadas lejos para no interactuar con el can que estaba suelto y sin bozal (desconozco si llevaba collar).

Dejo unas fotos de la visita,

Poda en Rozadas

Hace un tiempo se llegó a decir que Rozadas era el pueblo con más tejos de toda España. Parece ser que la gente los plantaba para proteger del viento a las casas que se iban a construir. Esta localidad del concejo de Boal está a una altura considerable (584 metros sobre el nivel del mar) y los vientos y las nieblas son frecuentes así que tiene cierta lógica que se hicieran este tipo de plantaciones a modo de muro natural para protegerse de los vientos.

tejos casa El Rubio, primavera 2024. Rozadas. Boal.

tejos podados Rozadas. 2024

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Tejo de Rozadas SH 2023

Rozadas es un lugar localizado al oeste de la sierra de Penouta, a unos 580 metros de altitud y 8 kilómetros de la capital del concejo al que se llega por la AS-22 pasando por el alto de Penouta con diversas necrópolis tumulares, que constituyen los elementos de mayor antigüedad documentados en el municipio (período Neolítico); en la ladera sur de Penouta se halla la mole granítica oscilante conocida como Penedo Aballón.

Este lugar posee un conjunto de tejos al lado de las casas digno de mencionar, aunque alguno de ellos está siendo talado y eso es de lamentar porque cumplen una misión de proteger la casa de los vientos que por allí circulan; Félix González, alcalde pedáneo de Rozadas, comenta que el pueblo sufre de una fiebre de poda y tala de tejos y es una pena que nadie ponga fin a esto; parece que la sensibilidad hacia estos ejemplares tan abundantes está desapareciendo en el vecindario.

El campo de la iglesia es singular, como la población de Rozadas (en esta localidad se encontraba uno de los establecimientos pioneros de turismo rural de Asturias (Diccionario Geográfico de Asturias, pág. 826) que inició su actividad en los años 80), ya que es el único Sitio Histórico que posee cuatro ejemplares de tejo. A las afueras del pueblo y, cerca del cementerio, están estos centenarios y es de esperar que este conjunto se mantenga así muchos años. En la última visita había una novedad en una de las fincas colindantes donde se ha construido una casa con una puerta de acceso muy cerca de uno de los tejos y que deseo no afecte a su sistema radicular; espero que la autoridad encargada de conceder la licencia para estas obras haya tenido en cuenta la protección de estos ejemplares por el Plan de Manejo del Tejo.

Vista la riqueza de patrimonio natural que posee este lugar sería interesante que los responsables administrativos ejercieran una labor de tutela que favoreciera su conservación. Los apoyos para evitar la tala del arce centenario vinieron -casi todos- de gentes que no residen en el lugar y es lamentable que los lugareños, con algunas excepciones como la de Félix González, no valoren esa riqueza. Falta educación ambiental y esa es una tarea de todos, los gestores no pueden hacer oídos sordos ante este tipo de peticiones y el Ayuntamiento y la Consejería correspondiente debieran colaborar para que se conserve este legado. Según el Convenio Europeo del Paisaje se define este como

«cualquier parte del territorio, tal como lo percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos»

Convenio Europeo del Paisaje

Permitir la tala de ejemplares centenarios, ya sean tejos, arces, robles o cualquier elemento del patrimonio natural altera un paisaje que es de todos y por ello debemos intentar preservarlo de actuaciones que lo dañan de manera tan evidente. Poco se puede hacer frente a decisiones tan lesivas como la instalación de eólicos en estos territorios pero hay que intentar conservar este paisaje, se lo debemos a los que nos precedieron y a los que lo van a heredar.

Rozadas, Sitio Histórico 2020

Visitar Rozadas (concejo de Boal) siempre resulta agradable, la cantidad de tejos que hay en el pueblo dan una singularidad al paisaje y -a pesar del desaguisado que se hizo hace unos años con la mejora de la carretera- el pueblo sigue contando con un número considerable, algunos centenarios y uno especialmente hermoso cuyas raíces se entreveran entre las piedras que conforman el muro de piedra que la limita.

Estar allí para ver el campo de la iglesia con sus cuatro tejos un día de sol es un regalo, hay mucha paz, ese sonido de pájaros, las esquilas de alguna que otra vaca de Santiago (ganadero de carne ecológica), el ladrido amable de los perros que por allí corretean, alguna que otra oveja pastando en los prados cercanos. Todo esto y más que no logro describir hacen que la paz del lugar te rodee y baje ese ritmo frenético que tenemos los que no vivimos en sitios calmos. La cantidad de sonidos que allí hay, todos agradables, parecen ponerse de acuerdo para armonizarlo todo e inducen a mirar las cosas con ritmo pausado, contemplar esas flores pequeñas de nombre desconocido y colores tenues, alguna que otra margarita y bastante manzanilla entre el cementerio y la iglesia, brezo, acebo … dan ganas de quedarse.

Este año pandémico hace que las visitas a estos lugares sean diferentes, la mascarilla se impone y parece que aleja un poco de todo y todos; los saludos a los que allí viven, personas amables que están poco avezados a la práctica de la distancia social y al uso de la mascarilla, son atípicos porque les tienes que decir que lo del apretón de manos queda para otro momento y que debemos estar algo alejados por lo del virus (te miran y sonríen).

Los tejos están regular, la teja presenta buen aspecto si la comparamos con algún otro ejemplar aunque las hojas eran más finas que otras veces; su color era bueno y el suelo estaba algo alterado, supongo que por el pisoteo de algún animal (hay abundancia de jabalíes por la zona).

Esperar que se cuide el entorno quizás sea pedir mucho, pero si confío en que se respete y estos vetustos puedan seguir allí embelleciendo y dando sentido al conjunto que ha merecido la calificación de Sitio Histórico.