Me gusta mucho este lugar, está cuidado, los vecinos se preocupan por el entorno y casi siempre es agradable estar allí. Este vetusto ejemplar es acogedor; me siento bien bajo su copa. Muestra del cuidado vecinal son las sextaferias que se organizan; en su entorno figura una placa en recuerdo del párroco Valentín de Lillo y Hevia, al que se le relaciona con la introducción en el concejo de Aller de L’árbol de la primera misa, según Joaquín Fernández García.
En la última visita el tejo de Vega estaba hermoso su abundante hoja de color intenso, gama de verdes amplia y sensación de vida por todos lados. Desde lejos se puede contemplar su copa majestuosa. Es un lujo para la vista, como se puede ver en la foto. Espero poder ir a visitarlo pronto, que tanto confinamiento no es bueno y necesito ir a recargar un poco de energía.






