Visitamos Rozadas para hacer unas fotos a los tejos trasplantados y fuimos por la carretera de Boal, capital del concejo, que a su salida -en lo que se conoce como A Pilella- había dos tejos que se han quedado en uno pues el otro ejemplar se inclinaba de forma peligrosa sobre la carretera y ha sido talado.
Paramos a comprar pan y aprovechamos para sacar una foto al paisaje montañoso antes de llegar a A Pilella sembrado de unos elementos distorsionadores como son los molinos eólicos que tanto abundan por el occidente astur.
La intervención en el paisaje no está siendo todo lo respetuosa que se podía esperar. El occidente asturiano está sembrado de parques eólicos que suponen una agresión seria a un paisaje hermoso, que poco a poco se va estropeando sin que parezca importar demasiado. Dejamos a parte las obras en las carreteras como las polémicas de Rozadas, que han tenido un impacto cruel en el paisaje con la tala de tejos y el trasplante de otros centenarios. El aspecto de los conocidos como tejos de Benito impresiona, sobre todo por la poda que les han practicado en espera de su enraizamiento en el nuevo lugar.
No pudimos acercarnos a verlos pues la finca en la que se encuentran ha sido cerrada y la foto está sacada desde la carretera; el de la derecha está bastante inclinado.
Luego fuimos al lugar donde, en el último conceyu, Santi plantó un tejo para ver como se estaba adaptando y, bajo la atenta mirada de un

hermoso gallo que estaba tomando el sol, pudimos comprobar que tenía buen color y parece está bien, aunque no podemos decir lo mismo de alguno de los trasplantados en el huerto que Félix González Sampedro cedió de manera generosa para recoger algunos de los ejemplares que se quitaron durante las obras de mejora de la carretera.


