La vida está llena de sorpresas; una tiene tendencia a quedarse con las agradables pero algunas veces nos encontramos con pérdidas irreparables. Es el caso de César Pañeda Ainsua, al que no conocí personalmente, pero que desde 2009 aportó fotos, comentarios y ubicación de tejos con toda la generosidad del mundo.
Tenía una mirada de fotógrafo en todo lo que compartía, y esa era una de sus grandes aficiones, como se recoge en la La Nueva España (26 de febrero de 2021). Ayer, de casualidad, encontré la noticia antes citada y me puse a buscar a César Pañeda, por si era el mismo y el resultado es que si. Hace un tiempo que no sabía de él, si se que había suprimido su magnífica bitácora asturias.as y pensé que se había cansado; toda la información allí recogida era de calidad y siempre citaba fuentes, lo que es de agradecer. Sus fotos hermosas, han sido donadas por sus familiares al Museu del Pueblu d’ Asturies ; yo tengo algunas que me envió para indicarme tejos que no estaban en el censo. Generoso y siempre animando a continuar con la labor del censo, era una persona que tenía una palabra amable en sus correos.
Gracias por todo. Dejo la primera foto que me envió en la que se ve desde Isongu la iglesia de Abamia con sus texos. Mis condolencias, tardías pero sinceras, a familiares y amigos.
Sit tibi terra levis, César







