Tejos de Busqueimado

Se acabó, de momento, el encanto.

Busqueimado es un lugar singular en el suroccidente astur (Santa Eulalia de Oscos), que posee una capilla (la de San Pedro) bajo la copa de dos ejemplares centenarios y a la que se accedía por un camino hermoso, especial, con unas murias de piedra hechas con maestría por algún cantero experto y preciso y en las que vivían una gran cantidad de plantas y árboles como algún tejo y acebo. Todo esto se ha perdido en gran parte porque alguien ha decidido «limpiar» el camino. Casi toda esa vida en armonía ha desaparecido, la muria casi limpia en su totalidad trasmite una sensación de frío cuando se pasa a su lado, piedra a derecha e izquierda sin esos colores radiantes de flores, musgos …. todo me ha dejado una sensación extraña que se completó al ver a los tejos; el recorrido es corto y -antes- era hermoso.

La percepción del paisaje es una singularidad y cada individuo lo sentimos de manera diferente; el vacío que me ha dejado esta visita es enorme y no me queda mucho espacio para la esperanza. Deseo que se abra la mirada a lo que nos rodea y que los responsables de estas acciones dejen crecer y vivir a esa naturaleza que adorna el camino. Este vídeo es un resumen de la visita, una composición de fotos tomadas que espero refleje lo que allí han realizado.

Limpiar como se ha hecho en el entorno no es lo más adecuado para estos ejemplares centenarios; el daño inferido a estos vetustos tejos en el tronco y algunas raíces al aire se verá dentro de un tiempo. Deseo que aguanten y sigan ahí otros cientos de años más, aunque los humanos no se lo estamos poniendo fácil.

Tejos de Busqueimado

Siempre acogedor, el camino hacia los tejos de Busqueimado en el concejo de Santalla d’Ozcos, es un lujo. El muro de piedra, realizado por gente experta, permite que en los huecos que quedan nazcan plantas que lo adornan y nos alegran el pequeño recorrido hasta llegar a los tejos. Corto, pero intenso: acebos, tejos, robles, flores multicolores, musgos … un lujo. El abandono del mundo rural se nota al hacer el recorrido … portillas de madera rotas y sin aparente arreglo, muros que se van rompiendo y que no hay manos para recomponer y detener el deterioro. Cerramos un ciclo de un modo de vida.

La capilla en buen estado de conservación y los tejos aguantando bien el paso del tiempo, el que está mas próximo al camino está mejor que el otro, aunque presenta alguna rama rota, tiene más hoja y de aspecto mas lozano. Ahí sigue la muleta que alguien que los aprecia les hizo de madera para sostener una cana (rama) que corría el riesgo de romperse.

Estos ejemplares, como tantos otros centenarios, merecen figuras de protección. Un catálogo de árboles singulares del concejo sería una buena idea a llevar a cabo. Por supuesto que la ordenanza municipal sería un gran paso.

Dejo una galería de fotos

Tejos de Busqueimado

Hacía mucho que no visitaba a esta hermosa pareja de tejos, según bajaba por el camino asfaltado que parte del pueblo hacia la capilla de San Pedro se notaba el abandono; lleno de maleza, esas murias, tan hermosas hace un tiempo, no daban buena sensación. Esta aldea de la parroquia de Santa Eulalia de Oscos, tiene 5 habitantes en el año 2019 (sadei), pocas casas, una capilla rural y un par de tejos centenarios. Busqueimado es un ejemplo claro del abandono del mundo rural (pasó de 12 habitantes en 2001 a 5 en 2019).

De lejos estaban como siempre; a medida que me acercaba la cosa iba tomando otro cariz. No importa el abandono y la maleza si estuviesen lozanos, brillantes y con energía, pero no es el caso. Su poca hoja, con bastantes ramas secas, algunas rotas, dan una sensación de agonía que espero haya sido consecuencia de una mirada errónea mía.

Dejo algunas fotos como testigo mudo de la visita; en esta galería se puede ver mejor lo que yo he intentado expresar con palabras.

Duele verlos así, pero ahí siguen, con esa muleta hecha con tanto amor por alguien para que esa enorme rama no se rompa y haga una nueva herida al tejo.

Estar allí es poder disfrutar del silencio, bien escaso en estos momentos y que añoro, por ello visitar este lugar resulta tan agradable para mí. Salgo cargada de silencio que administraré con tino hasta una nueva visita.

Tejos de Busqueimado

boimentepesozEste mes de enero, en el que el invierno parece que no quiere estar entre nosotros, fuimos a visitar a los tejos de Busqueimado, en el concejo de Santa Eulalia de Oscos (Santalla). De camino nos encontramos con un paisaje alterado, enormes torres invadían el lugar, no hace mucho libre de estos aditamentos y que nos ha dolido especialmente. La línea de alta tensión Boimente-Pesoz, de 81 kilómetros de longitud, construida por Red Eléctrica para evacuar el excedente de energía -sobre todo eólica- que se produce en Asturias y Galicia, que no ha tenido reparos en dañar de cableadoBusqueimadoforma increíble este paisaje; las praderas enormes, algún que otro bosquete y los abundantes tejos tienen unos nuevos compañeros de metal que hacen daño a la vista, sin entrar a valorar la incidencia en la salud de los que allí viven. Según dice la prensa regional, su puesta en funcionamiento está prevista para esta primavera. En la foto podemos ver una de las torres próximas a Busqueimado (aldea con 5 habitantes según datos de sadei) y la protección que se pone a la carretera por si alguno de los cables cayese. Todo un detalle.

El camino que va hacia Busqueimado, adornado por estos nuevos elementos, sigue siendo cómodo. Una vez llegada a esta aldea, dejamos el coche y bajamos andando para disfrutar del paseo y contemplar la maravilla que es la muria, como diría nuestro amigo Silvino, o el muro, para nosotros, hecho con piedra y que está lleno de plantas y árboles que van enraizando como pueden; algún que otro tejo, plantones de robles y un sin fin de plantas que te obligan a parar para contemplar el conjunto.

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Con lluvia, sol, viento, niebla … el camino siempre tiene el mismo efecto, nos emociona ver en ese trozo pequeño de piedra la cantidad de vida que allí hay.

Los tejos bien, con sus líquenes, su muleta soporte, sus hojas de buen color y ese plástico que lleva años allí y que no terminamos de comprender el motivo de su permanencia. Estos pies con casi 400 centímetros de perímetro cada uno merecen un entorno cuidado y no estaría nada mal que el ayuntamiento de Santalla les protegiese con alguna ordenanza municipal, como la elaborada por Bernabé y José Moya de la Diputación de Valencia.

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Tejos de Santalla

Busqueimado y QuintáSantalla o Santa Eulalia de Oscos, es un concejo del occidente astur, que pertenece a Los Oscos, comarca de una belleza indescriptible, con sus casas de piedra y tejado de pizarra, pequeñas ermitas al lado de las que -de vez en cuando- hay un tejo (teixo como se denomina en la zona) centenario. De población anda algo escaso, pues el número de habitantes, según se recoge en el nomenclátor de sadei, es de 503 para el año 2012 y la evolución desde los 557 habitantes que poseía en 2002 ha sido negativa como ocurre en casi todas las poblaciones de la zona rural; su actividad principal es la gandería y se completan los ingresos con algo de turismo. Al visitar la página del ayuntamiento nos encontramos con una sorpresa y es ver la foto de los tejos de Busqueimado, que son el punto de llegada de la ruta de A Seimeira.

Este pequeño concejo tiene, en el censo de tejos de iglesia, cinco ejemplares y dos de ellos (Quintá y Busqueimado) pertenecen al grupo de los 58 pues superan los 300 centímetros de perímetro. El estado se puede considerar como bueno, y es de esperar que siga así mucho tiempo.

Siempre visitamos la zona acompañados de un tiempo que nos permite disfrutar de paseos, salvo en esta ocasión, en la que la lluvia y el frío fueron nuestros acompañantes y pudimos comprobar in situ la dureza de la vida en la comarca.

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De los dos tejos merece especial mención el de Quintá por la ubicación, al lado de la capilla de Nuestra Señora del Rosario (s. XIX) construída con mampostería de pizarra y cuarcita y que tiene una inscripción en el dintel de la puerta de acceso «Ave María Purisima. Año de 1811» y en la campana «IHS MARIA Y JOSE. AÑO DE 1827″Este tejo masculino, de 350 cm de perímetro y unos 15 metros de altura tiene una copa redondeada, algo escasa de hoja, pero la que tiene presenta un buen aspecto.

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De los tejos de Busqueimado, poco podemos decir, que no hayamos contado, salvo que no son dos tejas, sino un ejemplar masculino y otro femenino. Sin corra ni asfalto aunque con el suelo algo pisoteado por los animales, y con unos plásticos que llevan allí ni recordamos el tiempo y que estropean un poco la visión del conjunto. La lluvia nos dió un descanso y pudimos bajar a verlos dando un paseo, oliendo a tierra húmeda y viendo algún que otro rayo de sol. No se puede pedir mas. Esta pareja bien avenida, tenía unas pocas ramas con líquenes y la copa del tejo masculino era rala y con alguna que otra hoja amarilla. Sus 380 cm y 360 cm de perímetro con los casi 15 metros de altura logran que formen un conjunto armónico con la capilla de San Pedro (s.XVIII-XIX) que está casi oculta por los tejos  (de planta rectangular y cabecera plana, con cubierta de tres aguas de losas de pizarra de corte rústico).

Busqueimado

Os dejamos un pequeño  vídeo  de la visita.