
La carretera entre Boal y Vegadeo fractura de forma irreversible el paisaje tradicional de la localidad de Rozadas. Esta pérdida se nos antoja absurda triste y dolorosa y solo podemos entenderla como una muestra mas del talante insensible, obtuso y caciquil de las administraciones implicadas que han impuesto su criterio por encima de los vecinos y del sentido común. “La cultura de los pueblos se mide por el amor a sus árboles”, dice el proverbio. De acuerdo con esto, el pueblo de Rozadas esta dando estos días una lección de educación y cultura y todo un ejemplo de cordura, ofreciendo alternativas y defendiendo sus tejos familiares frente a quienes pretenden imponer la barbarie y la sin razón.






