Tejo de Vega

Me encanta este tejo, todo fuerza, con una prestancia que impresiona. Da gusto verlo. El lugar en el que está tiene cierto encanto, la iglesia, la antigua casa rectoral -muy deteriorada- y la casona de los García Vega (Vega, Aller) completan en cuadro, aunque la proximidad de la carretera hace que el ruido altere la paz que de él emana.

De la que se va hacia Santibanes de la Fonte, el tejo queda a la izquierda de la carretera, ya se hizo notar; a la vuelta era obligado parar para ver, sentir y dejarse llevar un poco bajo esa copa enorme y acogedora con sus ramas casi tocando el suelo.

Las fotos no hacen justicia de lo que allí se puede percibir aunque espero sugieran lo bonito del lugar. El aspecto del ejemplar era mucho mejor que en la última visita y eso siempre agrada. Acababan de segar el prado y el olor a hierba recién cortada ponía el broche a la visita.

Tejo de Vega

Vega es un lugar y parroquia del concejo de Aller, que tiene cuatro entidades singulares; está a un kilómetro de la capital de concejo minero y a 459 metros sobre el nivel del mar y tiene según el nomenclátor de sadei 11 habitantes. Pasa la carretera AS 253 que nos llevaría al puerto de San Isidro; según el Diccionario Geográfico de Asturias (pag. 991) su iglesia se fundó en el año 900, aunque la actual tiene en el dintel la de 1684. La iglesia fue objeto de restauración y se inauguró el 11 de enero de 2018.

Este tejo, de gran porte, con una corra de piedra similar a la de Santibanes está compartiendo espacio con el edificio y desde la carretera llama la atención, otra historia es cuando nos acercamos a verlo. La copa tiene bastante hoja pero con muchas amarillas y pardas. Para rematar el conjunto, había una rama rota en el suelo que tenía una cuerda anudada, a la que -es posible- ataran algún animal.

Sería interesante que la persona que hace esto buscase otro lugar para ello pues lo que menos necesita este ejemplar centenario, sus 243 cm de perímetro nos lo indican, es que se le rompan ramas, ya bastante tiene con la corra y lo apelmazado de parte del suelo, como se puede observar en la foto de la izquierda. Estos tejos, como cualquier otro árbol, sufren con la realización de obras en su entorno y no necesitan mas añadidos. Esperamos que no se vuelva a atar ninguna cuerda.

El año pasado, estaban los vecinos colaborando con la limpieza del entorno cuando nos acercamos a ver el tejo. Entre ellos se hallaba Pepe, el de Levinco, que nos comentó cosas muy interesantes relacionadas con el tejo y quedó en enviarnos una carta que había escrito un minero que tenía especial aprecio por este tejo. Dejo algunas fotos y la carta. ¡Gracias, Pepe!