Tejos de Corao

Coráu (Corao) es un lugar de la parroquia de Abamia en el concejo de Cangas de Onís; ubicado en el margen derecho del río Güeña y cerca de la AS-114. Cuando se llega al lugar percibimos singularidad, edificios singulares, sólidos, hermosos que nos indican la importancia del mismo. Muy cerca del pueblo se halla la cueva del alemán, como se la conoce y que fue excavada por Roberto Frassinelli. Tiene 103 habitantes, según figura en el nomenclátor de sadei en 2021.
Tiene una iglesia historicista, con fábrica de 1915, de considerables dimensiones y bastante espacio a su alrededor; a la entrada del recinto, al que se accede por una puerta de hierro, nos encontramos con dos ejemplares de tejo en mal estado, lo cual es extraño porque nada les impide crecer, no tienen corra ni presión de visitas.

Muy cerca de la iglesia tenemos un hermoso castañéu con ejemplares centenarios y que son un lujo para la vista, sus troncos retorcidos, tienen una belleza enorme. Contemplar el conjunto es un regalo del que podemos disfrutar sentados en algún banco que por allí hay; en este lugar se celebra una afamada feria de ganado. A las afueras del pueblo se encuentra la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, que era la antigua parroquia. Quiero compartir una foto de un castaño de los que allí hay, pura belleza

En cuanto a los tejos, poco que decir: aspecto deslucido, hoja escasa y copa rala. Alguna parte del tejo que se encuentra a la derecha de la entrada tiene bastante hoja y de buen color, así que es de esperar que pueda recuperar su lozanía.

Tejos de Corao

Hace mucho tiempo que no visitaba los tejos de Corao, en el concejo de Cangas de Onís, aunque siempre que voy a ver los de Abamia es paso obligado. Esta vez me puse como cometido parar a la vuelta de Abamia y ver como estaban; la idea general es de abandono del entorno y los tejos están haciendo juego.

La iglesia de Nuestra Señora (nave única dividida en tres tramos y cabecera cuadrada; en un cuerpo cuadrado se ubican las campanas) fué construida en 1915 para sustituir a la de Santa Eulalia de Abamia que estaba amenazada de ruina ya en 1904 y de la que conserva un retablo y algunas tallas. El campo de la iglesia es amplio y tiene algunos árboles plantados, tejos, pinos …

Los tejos no parecen estar bien, sobre todo uno, con escasa hoja, la copa muy rala y el aspecto poco lozano da una idea de su situación. El otro, con algo mas de hoja y mejor color pues parece mantenerse mejor.

Esperemos que puedan recuperar algo de energía y su copa nos pueda servir de cobijo en días de lluvia, cada vez menos frecuentes en esta región y que algunos añoramos.

Corao siempre merece una visita, no solo por sus casonas sino por la tranquilidad que lo invade; su castañéu es precioso, ubicado entre el pueblo y el río Güeña, aunque debiera protegerse.