Estaba anunciado

hoy recoge el diario El Comercio en su edición digital un artículo de opinión de José Manuel Carrera Elvira en el que habla del tejo del parque de Llanes, con su copa seca pero que sigue siendo iluminado por los focos instalados para que el paseante pudiese contemplar su belleza durante la noche. No se quien ha sido el encargado de realizar la obra de cableado en el lugar donde se encuentra el tejo, pero está claro que hay alguien responsable de esta acción y esa persona si no sabe de árboles debiera preguntar porque el resultado de su magnífico cableado es la muerte de un tejo centenario. Cabe destacar en este artículo:

Por si esto fuera poco, el tejo que embellecía e invitaba a la contemplación a cualquier visitante se ha secado, es decir, lo han secado. El movimiento de tierras en su proximidad y la colocación subterránea de cables para la instalación de focos a su alrededor han hecho que este ejemplar de tejo que hemos conocido y admirado los llaniscos a lo largo de varias generaciones y que daba prestancia y valor al castigado parque, haya muerto definitivamente. Produce tristeza y dolor pasar al lado del árbol y observar sus acículas muertas y su tronco sin vida. Y los focos, aunque avergonzados de lo que iluminan, se mantienen firmes en su cometido e insisten en recordarnos a los que pasamos por allí de noche, la injusta y dolorosa muerte del tejo.

Que esto se haga en un ayuntamiento obligado al cumplimiento del Plan de Manejo del Tejo deja muy claro el interés por parte de algunas de las entidades locales en su observancia. Basta darse un paseo por nuestros municipios con tejos centenarios para comprobar lo que se hace con dicho plan y que se puede resumir en una palabra: ignorarlo.

La Consejería de Medio Ambiente tampoco parece tener muy claro para que sirve este reglamento -en vigor desde 2001- así que el resultado son estas obras sin sentido de asfaltado que terminan con nuestros vetustos ejemplares y el caso de este tejo de Llanes es uno mas en la lista.

Tejo Culto

sos ciudadano

Hoy el periódico La Nueva España en una crónica de B. Morán y R. Díaz se dice que Porrúa pide ayuda a Medio Ambiente para curar a su centenario aguacatero:

Después de ser avisados por el colungués Ignacio Abella de la aparición de una grieta en el tronco del centenario árbol, Llacín pidió ayuda a la Consejería de Medio Ambiente, que envió a expertos a revisar la hendidura y a diagnosticar al aguacatero. Esto ocurrió en marzo y en Porrúa saltaron todas las alarmas. Por el momento se desconocen las causas de la aparición de la fisura en el tronco de este monumental árbol. Se cree que puede ser debido al fuerte viento que sopló este invierno, o también a que el árbol esté enfermo. Pero los motivos que deterioraron su salud no son lo que más importa a los admiradores y amantes de majestuoso ejemplar de aguacate, que puede ser el ejemplar más grande de España y de los más viejos del mundo. Lo que prima ahora es salvarle la vida. 

Esperemos que todo esto no llegue tarde y este árbol pueda seguir allí muchos años. La realidad que vivimos con el tejo no nos deja mucho trecho para la esperanza en relación a las actuaciones de la Consejería de Infraestructuras y Medio Ambiente (ya mezclar infraestructuras con medio ambiente no parece lo mas adecuado) al frente de la cual está el señor Buendía y que tiene de Viceconsejera de Medio Ambiente a la señora Belén Fernández; vienen a la memoria los casos de Rozadas, las obras de asfaltado permanente de nuestros pueblos que van a terminar con los tejos de iglesia y conceyu, el pasotismo ante la situación de la tejeda del Sueve, etcétera.

En la noticia, cuyo protagonismo es el aguacatero centenario, aparece también mencionado el tejo de Llanes. 

El patrimonio natural astur tiene escasa atención de las administraciones encargadas; menos mal que el mensaje de abandono va calando en la gente y empiezan a denunciar situaciones como las de Llanes. No todo está perdido.

tejos