¿cursos de poda?

Después de recorrer la geografía astur buscando datos sobre los tejos de iglesia y conceyu de Asturias, al repasar los datos obtenidos, hay algunas cosas que conviene resaltar, y entre ellas son las podas de estos ejemplares.

Tenemos serias dudas sobre la idoneidad de podar un tejo centenario, pues alteraría su equilibrio, además de provocar una agresión que no se merece y facilitar la entrada de organismos que pueden afectar de manera grave al ejemplar. Un dato nos puede ayudar a ver cual es la situación: de los 58 tejos de mas de 300 cm de cuerda, 31 han sufrido podas, mas o menos agresivas, en los últimos años.

¿se debe de podar un tejo? los expertos que estaban el otro día en las jornadas celebradas en el Jardín Botánico Atlántico ante la pregunta de un asistente a las mismas dijeron que no se deben de podar, salvo contadas excepciones, y de hacerlo, pues se realizarían bajo la supervisión de un experto. Acabamos de llegar de visitar un tejo, el de San Cristóbal, en el concejo de Cudillero, y da pena ver como lo han dejado. El pobre ya tenía la copa descompensada, pocas hojas, corra, cemento … pues -como no era suficiente- le han hecho esto:

Este pobre pie, que tiene una corra enorme, todo el suelo asfaltado el año pasado tenía este aspecto:

si lo comparamos con una foto sacada hace dos días desde un lugar similar podremos ver el alcance del atentado contra este ejemplar. Uno tiende a pensar que no se puede hacer peor, pero sí, si se puede, y este es un ejemplo.

Igual en el Gobierno del Principado alguien se tendría que plantear dar unos cursos de poda a los vecinos de los tejos centenarios para intentar paliar tanto desmán.

Tejo de San Cristóbal

San Cristóbal, es una entidad singular, con la categoría de lugar en la parroquia de Faedo (concejo de Cudillero). El concejo de bellos paisajes tiene en el valle de Faedo un lugar privilegiado y en San Cristóbal unas buenas vistas si hace sol. De él dice Madoz (pág. 148)

«lugar en la provincia de Oviedo, ayuntamiento de Cudillero y feligresía de San Andrés de Faedo. Situado al SO en la falda de la sierra que desde Villafría se extiende hasta Santa Ana de Montarés, la cual forma encañada con las lomas de Masfera, Godina, Faedo y Pascual, y a la parte de abajo del camino que desde Pravia dirije a a las Luiñas, Cudillero y otros pueblos de la costa …»

San Cristóbal posee una capilla del mismo nombre con una teja justo delante  y dos robles, uno de los cuales, tiene dos tejos creciendo en una de sus ramas. Al respecto, nuestro amigo Ángel Pascual comenta:

Curioso este roble, parece que se ha ido pudriendo por las heridas abiertas quizá por una poda o alguna rama desgajada por el peso (si se tratara de un rayo encontraríamos la corteza hendida y calcificada) el hueco generado junto con la madera en descomposición y el polvo arrastrado por los vientos ha servido de sustrato para el joven tejo, seguramente hijo del tejo madre que vemos al fondo (porque supongo que será una hembra) y que por cierto se ve esplendida.

¿Cómo llegó este joven tejo allí? Seguramente a través de de algún goloso habitante del bosque, por ejemplo un zorzal, que se comió el arilo y cagó la semilla regocijado sobre el roble.

¿Existe alguna afinidad especial entre la «sustancia» del roble y las «querencias» del tejo? Pues no lo sé, mitológicamente ambos «arquetipos» se consideren tradicionalmente regidos por el dios Marte. También María Thun considera a ambos influidos por los ciclos del planeta del mismo nombre y recomienda unas fechas concretas para su siembra, fechas que varían cada año como la propia posición de los planeta.
¿Cuál es el futuro de este joven tejo sobre el roble? Parece que bueno, aunque este caso me recuerda al del acebo en el tejo de Pastur. Es decir si no hay grandes cambios podría ocurrir que el tejo sobreviviera al roble e incluso alcanzara el suelo a través del tronco en descomposición, claro que esto le llevará algún tiempo… quizá no menos de un par de siglos.

Pues a ver si tenemos suerte y esto llega a buen puerto.

 

La teja de San Cristóbal tiene un aspecto bueno a pesar de su enorme corra y el suelo totalmente asfaltado y la presencia de hongos. Las nieblas propias de la zona, seguro que contribuyen a ello. La cuerda es de 281 cm y tiene una altura de unos 11 metros. Está situada en un lugar privilegiado.