
La comarca de los Oscos, es una de las zonas que más me gustan de la geografía astur, el silencio, ese paisaje que invita a la calma, sus colinas, fauna y vegetación que inspiran al visitante y sugieren una parada en este modo vertiginoso en que parece que todos tenemos que vivir. Con poca población y construcciones con encanto estar allí es terapéutico; esta paz de un territorio con poca intervención se ha visto rota por la implantación de cientos de eólicos que están rompiendo la magia sin que parece se pueda parar este despropósito ya que el gobierno regional de turno no hace más que conceder licencias para la instalación de molinos cada vez más grandes con la agresión al paisaje y al paisanaje que eso conlleva. Me duele mucho comprobar como desde la administración regional se consiente todo esto, en aras a que es energía eólica y eso, parece ser, tiene una etiqueta verde y así se puede destrozar un paisaje pero es por nuestro bien; la ceguera de algunos que no se han dado cuenta que el gran patrimonio de los Oscos es su paisaje y sus habitantes, acabará con el potencial de la zona. En este sentido de defensa del territorio hay un grupo de personas que están trabajando bien para intentar parar todo esto y, desde aquí, mi más sincera felicitación por todo el esfuerzo que hacen, y esperando que los diferentes ayuntamientos afectados por estos planes le pongan freno; en su página, la Plataforma Xente de Oscos-Eo hay mucha información y resalto algo que es sencillo de comprender y que aparece en su bitácora:

