¡Gracias!

Hoy es un buen día para dar las gracias al Jefe del Servicio de Patrimonio Cultural del Principado de Asturias, Don Jaime Hidalgo López, en relación con una poda de tejos realizada en el concejo de Boal, en concreto en el pueblo de Rozadas.

Hace un tiempo se llevó a cabo una poda en el citado lugar, famoso por su manía de talar y podar todo lo que estorba a algunos de sus vecinos. Recuerdo con horror la realización de las obras de la carretera que acabaron con innumerables tejos y de los tejos de Benito que fueron trasplantados para sufrimiento de estos pies que agonizan en el lugar a los que los trasladaron, más reciente fué la tala de un arce centenario al que talaron sin que la administración local lo parase (todos a favor y una abstención … así se las gastaba la corporación del momento).

Desde la Consejería se pidió un informe de la actuación realizada y los tejos que están en el campo de la iglesia (Sitio Histórico) no se habían visto afectados y si unos 6/7 que han sido podados de manera considerable y que esperan que no puedan verse afectados por la poda.

Ayer estuve viendo la película La vida secreta de los árboles (documental basado en el libro de Peter Wohlleben) y desde aquí aconsejo que se proyecte en el concejo de Boal, a ver si logramos que algunos abran la mirada al bosque, al árbol, y dejen de podar y talar a capricho.

Esta bitácora va de tejos. El árbol es el gran protagonista. En un programa de Eduardo Punset (Redes 398, 16/05/2006) dedicado a los árboles hace la introducción con una frase que me gustaría compartir:

Muchas personas, a base de fijarse en sus grandes proyectos, en el bosque, se olvidan de ver y mirar al árbol, al gran misterio del árbol.

Eduardo punset

A ver si tenemos suerte y estas personas que talan árboles miran al árbol, ese maravilloso ser vivo. No pierdo la esperanza, aunque he de reconocer que me lo ponen difícil.

Tejo de Martul

Martul es una localidad del occidente astur (concejo de Villanueva de Oscos), un lugar con un encanto especial que ha sido premiado con un Sitio Histórico donde un tejo centenario emite una paz difícil de encontrar; solitario que invita a dejarse ir, a pensar con calma y donde en un día soleado se puede disfrutar de todo ello sin que nadie nos importune con su presencia; en el supuesto de que alguien aparezca suelen ser personas que viven allí y que establecen conversación amable con el visitante. Está apartado y eso le salva un poco porque si recibiese muchas visitas como ocurre con otros tejos no sé si tendría esta vitalidad. Seguro que Peter Wohlleben tendía mucho que contar de este ejemplar porque todo en él sugiere una vida secreta.

Este ejemplar goza de buena salud quizás porque su entorno es el adecuado; este año ha desaparecido un instalación de una toma de agua que tenía pegada la iglesia justo a la derecha del tronco. La pulcritud es evidente, el edificio religioso sobrio y pintado de blanco, y el tejo sin corra ni asfalto; el camino sugerente, salpicado de crocus, con losas a la izquierda y muro a la derecha así como un sistema de banco empleando el mismo material.

Este otoño luce un aspecto envidiable y reconforta verlo en comparación con otros Sitios Históricos en bastante peor estado. Nos sorprendió una instalación que indica la dirección hacia el tejo.

Dejo unas fotos del ejemplar y espero que siga así unos cuantos siglos más. Agradecer a los vecinos el respeto que tienen hacia este árbol y los cuidados que le prodigan.