El otro día, de visita al texu de Bargaéu y de camino para el de San Martín del Mar, me perdí por la carretera, cosa habitual en mí, y acabé en una local y desde la carretera me pareció ver un tejo y una capilla, así que me desvié (el tejo que yo ví no era el de la capilla, pero estaba al lado) y llegué a un lugar precioso llamado Los Villares en el concejo de Cabranes, donde se encuentra uno con un paisaje que desprende tranquilidad y armonía.
Los Villares es una entidad singular de la parroquia de Pandenes con la categoría de lugar, distante unos siete kilómetros de la capital del concejo, Santolaya, y a 408 metros de altitud según el nomenclátor de sadei.
Allí hay una capilla que estaba en mal estado y los vecinos decidieron arreglarla, proceso que se inició en 2008 y finalizó en 2010 según me comentaron unos vecinos. Esta capilla, bajo la advocación de San Antonio, tiene un hermoso retablo y al lado un texu que plantó Roberto (sacado de uno que había nacido bajo una teja que hay en una casa cercana a la capilla y que tendría unos 5 años según me dijo un vecino del lugar, que amablemente abrió la capilla para que pudiese ver como había quedado).
El tejo con 51 cm de perímetro y unos 5 metros de alto, está bien, tiene de compañero un limonero que lucía hermosos frutos y había recibido alguna poda. Sin corra ni asfalto seguro que va a vivir allí unos cientos de años. Es un alta en el censo y por ello hay que felicitarse.

