Para nosotros, Rozadas ha supuesto un punto de inflexión en relación a los tejos y su defensa. El atropello por parte de esa Consejería de Medio Ambiente, la impotencia de algunos vecinos, el cabreo profundo de los foráneos, que no se por qué parece afectarles mas que a los propios; el ruido mediático, el conceyu y ese sonido de las raíces arrancadas de los tejos de Benito hacen que tenga un significado especial.
Hacía tiempo que no íbamos de visita por el lugar y este pasado fin de semana aprovechando un magnífico día de sol estuvimos en Rozadas, charlando con Félix y visitando los tejos de Benito, el que plantaron Santi y Berta y luego un rato en el campo de la iglesia para disfrutar de ese sonido especial que allí existe.
Después del recorrido por el pueblo y ver la cantidad de tejos que salpican el paisaje contemplar los desterrados de Benito, con tan poca hoja, a un lado de la carretera, da un poco de pena. Habrá que seguir con atención la evolución que llevan y esperemos que resistan el trasplante.
