Hoy aparece en el periódico La Nueva España, es su sección del Occidente, una noticia relacionada con el tejo de Salas, ese monumento natural que agoniza rodeado de lápidas de cementerio, cemento y hormigón.
La Fundación Valdés-Salas ha tomado cartas en el asunto y parece que ha encargado un sistema de riego especal para evitar que se seque. Los expertos del CETEMAS creen que el tejo agoniza por falta de agua; curioso argumento porque este ha sido uno de los años mas lluviosos de los últimos tiempos.
El Cetemas ha descubierto que durante la reparación del muro del cierre del cementerio y la construcción de la escollera que lo sustenta «no fue respetada la zona de protección de sus raíces», ahora dañadas. Parte de su sistema absorbente se encontraba precisamente en un volumen importante de las raíces. Es decir, desde entonces no tiene una hidratación óptima. A ello se añade que no existe una superficie de infiltración de agua que drene libremente hacia las raíces, detalla Soledad Rodríguez. La proximidad de las tumbas y las capas de hormigón hacen que el aporte de agua «esté condicionado».
No estaría nada mal ampliar la consulta a expertos en árboles centenarios y entre todos elaborar un plan para intentar salvar a este ejemplar de tejo.
Hemos realizado un pequeño vídeo de una de las últimas visitas que hicimos.


