Este es el título de una carta abierta, que Carlos Lastra, en representación de ANA (Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza), envía a la prensa para que los gobernantes de turno que nos van a gestionar tengan un resumen de lo sucedido en la última legislatura. Todo lo que dice es obvio, y resaltamos, a modo de resumen, lo siguiente:
Llegamos a cotas tan bajas que difícilmente serán superadas ni para peor ni para mejorar el servicio del ciudadano (ya que resultará difícil recuperarse del deterioro administrativo implicado). Ni en una sola de las facetas ambientales destacables podemos sentirnos satisfechos.
Entre los muchos agujeros de esta gestión medioambiental menciona al Sueve, que sufre un abandono que debiera avergozar a los encargados de su gestión. Ni figura de protección ni ganas de protegerlo. Lamentable. De este bosque primitivo se dice:
El Sueve no acaba de ser declarado, pero se puso en marcha un centro de interpretación de un paisaje protegido inexistente.
Mas incongruencias no pueden darse, pero lo mas triste es la falta de interés de los gestores para cuidar de este legado. Una vez mas las buenas palabras quedan en nada. Esperemos tener mas suerte en próximos tiempos, aunque la esperanza no es mucha. El tiempo para la tejeda del Sueve corre en su contra.



