Ladines es un pequeño pueblo, ubicado en la ladera soleada de una montaña que permite contemplar la ruta de Alba y la Sierra del Crespón o el picu Cullargayos. Se llega por una carretera sinuosa (SC-2) que tiene su encanto y a la entrada del pueblo nos encontramos con una panadería artesanal que da una pista de lo que allí vamos a encontrar: calidez y entorno cuidado; el pueblo está formado por un conjunto de casas tradicionales y típicas del lugar (arquitecturas de muros de piedra con corredores y galerías de madera), cuadras y hórreos, aunque desde mi última visita se han reformado algunas de ellas llenándolas de ventanales que no encajan con la arquitectura tradicional asturiana. El lugar sigue siendo hermoso y merece visitarlo y pasear por sus caminos o bien iniciar alguna ruta que parten de allí. Hay un restaurante Texu que solo sirve menú degustación y practica la denominada cocina de autor.

Rutas desde Ladines
Esta parroquia del concejo de Sobrescobio tiene dos entidades singulares El Castrín y Ladines, aunque el primero en los datos publicados por sadei no tiene habitantes y Ladines cuenta con 67, de los que tres son menores de 14 años y 24 mayores de 65.
En lo alto del pueblo se encuentra la iglesia de San Pedro, data del siglo XI-XII aunque fue reconstruida en 1640 se llevaron a cabo obras en s.XVIII; está bien conservada aunque se ven algunas humedades. Presenta varios estilos arquitectónicos reflejo de las sucesivas restauraciones.
Al lado de la iglesia se encuentra un tejo centenario y bajo su copa, pegado al tronco, un elemento mueble que no tendría que estar ahí; ese banco debiera ser eliminado con cuidado de no hacer daño al tejo aunque parece que es algo que les gusta porque en 2008 había uno no tan pegado al tronco como el actual.
El estado de este pie no es el mejor, ya hace unos años una mujer nos comentó que desde las obras estaba triste y así sigue, aunque derrocha flores, el color de la hoja dista de ser lozano. Dejo unas fotos realizadas a finales de este invierno,






