Sin embargo, desgraciadamente, hoy el equilibrio está roto. El deterioro que sufre todo el macizo desde hace algunas décadas, propiciado en gran parte por la introducción del gamo, que ha proliferado poniendo en peligro la sostenibilidad del medio e impidiendo la regeneración del bosque y la pradera, es una seria amenaza para la conservación de este paisaje, que ya se está viendo afectado de muchos modos distintos.
Este es uno de los párrafos contenidos en el artículo que hoy publica La Nueva España, firmado por Ignacio Abella y cuyo título es el que da nombre a esta entrada.
Los llamamientos desde diversas asociaciones y personas a los responsables de gestionar la Tejeda del Sueve son numerosos y -parece- con poco éxito, visto el estado actual de la tejeda. Mientras llegan tiempos mejores en la gestión de estos bienes, no podemos dejar de manifestar nuestro apoyo a todo lo que se realice para que la Tejeda del Sueve pueda salir de su agónica situación. Avisados están, de nuevo, nuestros gestores. La solución está en sus manos.


