Ayer pudimos disfrutar leyendo en La Nueva España una crónica (El texu y el cuervo) de Celso Peyroux que deja un pequeño dolor en el corazón, es la crónica de una muerte anunciada: el tejo de Teberga se muere.
El inicio es contundente: «No es una fábula. El texu de la Plaza se nos muere» y a partir de ahí con precisión dibuja la realidad con un lenguaje literario que atrae.
Este es un precioso pie bastante deteriorado y pienso que no es por la edad sinó por la acción del hombre como muy bien expresa el autor del artículo. La foto, tomada esta primavera, puede servir para que nos hagamos una idea.

