Esta localidad, con un paisaje de gran belleza, donde el tiempo es como si hiciese una parada, es un lugar perfecto para mirar el otoño. Casas cuidadas, soleado y con algunas actividades empresariales singulares como una panadería ecológica (Madretierra) y mieles y licores (Vayú) de visita obligada; también hay un bar. Todo ello con una población que no llega a los 60 habitantes nos da una idea de la potencialidad del lugar.
La iglesia de San Pedro de Ladines, del siglo XV aunque fué reconstruida en el año 1640, tiene un tejo en no muy buen estado rodeado por una semicorra y al lado tiene un banco; sus hojas están poco tersas. Tiene una cuerda de 153 centímetros. Hablando con una señora mayor nos comentó que desde que hicieron las obras está triste. Esperemos que sea solo el periodo de adaptación.

