
grata sorpresa ha sido encontrarnos en este precioso pueblo, de casas apretadas y ambiente tranquilo, un tejo hueco con un ramaje abundante. La inclinación del árbol hace pensar que cualquier vendaval del otoño puede acabar con él en el suelo. Favorece la visita a cualquier lugar que la compañía sea grata – como era mi caso- y el tiempo acompañe, lo que también ocurrió; el sol estuvo presente en todo el recorrido sin importunar con una temperatura muy elevada, hacía un viento de castañas y esto unido al tejo de Mier deja un recuerdo bonito en la memoria. Su iglesia esta dedicada a los santos Justo y Pastor y es de carácter rural.
Este tejo tiene 427 centímetros de cuerda aunque esta no es una medida significativa pues hay una parte que está abierta.

