es un texto de Ignacio Abella que invita a la reflexión …
EL VIEJO ÁRBOL Y EL CONSTRUCTOR
El viejo árbol lleva probablemente cientos de años viviendo en el mismo lugar, extendiendo ramas y raíces y generando salud y vitalidad sobre su entorno. Podríamos decir que se encuentra en ese preciso lugar porque los gestores de ese territorio, sus vecinos o dueños, lo han respetado y conservado, por simple aprecio o como reconocimiento a las múltiples funciones que el árbol tiene en el paisaje. Un árbol viejo es por tanto todo un símbolo de la sabiduría y cultura de las generaciones que han sabido preservarlo. Su valor es incalculable por la edad, la belleza y la fuerza que transmite a quienes lo contemplan o gozan de su sombra y presencia. Continuar leyendo «para reflexionar …»





