Esta pobre teja no deja de impresionar. El otro día en un viaje hacia Santander, a la altura de Vidiago se nos fue la mirada hacia la izquierda de la carretera pues allí estaba la visión fantasmagórica de un pie de tejo y pensamos, a la vuelta hay que pasar a ver como va.
Pues eso hicimos y, si desde lejos daba pena, de cerca era mucho peor, esas cuatro cañas que soportan unas hojas tristes y unas arilas en un número tan escaso que dan una imagen de lo que no debe de ser y que resulta difícil de olvidar. La primera definición de agonía del diccionario de la RAE le encaja a la perfección.










